El líder nace, y si no, se hace

«Las multinacionales piden cada vez más evidencias de la validación y reconocimiento de habilidades y competencias a la hora de contratar o promocionar profesionales»

Un fenómeno cada vez más creciente en nuestra sociedad es el de encontrarnos con profesionales que tienen un cierto desencanto respecto al desarrollo y la oferta formativa en nuestro país. Por un lado, están aquellos que buscan nuevas fórmulas de formación continua y que están insatisfechos con la oferta de postgrados, másteres, MBAs y cursos de todo tipo, que ofrecen las universidades y escuelas de negocios.

Por otro lado, nos encontramos con individuos que han adquirido todos sus conocimientos desarrollando su profesión en sus puestos de trabajo, evolucionando su carrera, pero que no disponen de evidencias que demuestren el control de esas capacidades y habilidades.

Una respuesta novedosa del sector de la formación a estas dudas e inquietudes, orientada a cerrar esta brecha, son las Acreditaciones Profesionales o International Professional Qualifications (IPQ). Como su nombre indica, se trata de demostrar la actualización y el progreso de nuestras capacidades a través de diferentes técnicas, indicadores de resultados, manejo de la información con un seguimiento continuado por parte de los formadores.

La acreditación es un estándar referente en multinacionales norteamericanas e inglesas, que demandan cada vez más estas evidencias de validación y reconocimiento de habilidades y competencias a la hora de contratar nuevos profesionales o promocionar a sus empleados actuales. Este estándar, poco a poco, se está extendiendo en los principales mercados de la UE, Oriente Próximo y Asia, y se espera que en 2 ó 3 años sea indispensable a la hora de aplicar a ofertas laborales de mandos de dirección e intermedios de estas compañías.

Se presupone que un director de marketing sabe de marketing cuando entra en una empresa. Lo que no tenemos tan claro es si tiene otras habilidades, como por ejemplo de liderazgo, si sabe gestionar grandes equipos, o también si tiene otro tipo de habilidades complementarias a su cargo. Se trata en muchos casos de complementar enseñándoles unas cualidades que no tienen.

Esta formación se realiza en muchos casos dentro de los puestos de trabajo, ayudados por consultores externos, que diseñan un caso práctico a medida de tus necesidades, en línea con las nuevas habilidades que queremos adquirir. Se fijan unos objetivos y unos plazos concretos y el trabajador realiza «el viaje» de aprendizaje de la mano de un coach o mentor.

Los resultados presentados por el trabajadores estudiante son sometidos a feedback continuo en el tiempo por parte de los formadores, y por último sometidos a evaluación final en el marco de la European Qualification Framework, unos títulos de reconocimiento de las competencias profesionales con validez en más de 150 países.

En los últimos años se estima que casi 3 millones de profesionales han acreditado sus capacidades a través de este proceso. El 93% mejoró los resultados de gestión, el 90% sus habilidades de comunicación, y el 90% la motivación de sus equipos. Además, la acreditación influye indirectamente en los miembros del equipo que lidera el profesional acreditado: el 40% mejoró su capacidad para incrementar la técnica y método de trabajo, el 31% redujo la rotación de la plantilla, el 23% reconoce un aumento de la satisfacción del cliente, un 32% de los miembros del equipo elevan su motivación y sentimiento de pertenencia, y el 31% incrementa su productividad.

 

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