-17 diciembre 2019-

“Para liderar a la gente, camina tras ellos” (Lao Tzu).

Un abismo se cierne entre el liderazgo contemporáneo y que primaba hace tan solo unos años o décadas. Las figuras de jefes autoritarios, herméticos y de talante serio y cerrado, comunicación unidireccional y escasa flexibilidad hoy son categorizadas prácticamente de tóxicas y han sido sustituidas por nuevos líderes atravesados por la digitalización, comprometidos con la inclusividad y la conciliación, potenciadores de la creatividad y la innovación y que quieren extraer el máximo valor de su equipo, evitando la fuga de talento.

Repasaremos a continuación algunos de los errores imperdonables más frecuentes en el liderazgo, trazando algunas soluciones para corregirlos y poner rumbo a una cultura corporativa más diversa, colaborativa y adaptada a las necesidades de los integrantes del proyecto.

5 fallos frecuentes de un líder que ocasionan la fuga de empleados

  • No practicar la escucha activa: Esta es un elemento indisoluble de la inteligencia emocional, skill clave para la gestión de equipos y la puesta en práctica de un liderazgo óptimo. Oír no es lo mismo que escuchar: es esencial solicitar de forma proactiva feedback a los miembros del equipo, contar con herramientas de evaluación del desempeño y brindar espacios e instrumentos para opinar, mejorar y moldear el ambiente de trabajo.
  • Carencia de datos: La incertidumbre genera nerviosisimo, malentendidos y baja productividad en el seno de una organización. Garantizar una comunicación fluida y facilitar la información esencial en todos los pasos y procesos de cada proyecto no solamente generará confianza, sino que facilitará que cada persona pueda escalar en su carrera profesional, permitiendo a la empresa retener talento y maximizar su valor.
  • No poner el foco en el bienestar del equipo: La satisfacción y felicidad de los empleados guarda una estrecha relación con los índices de productividad. Jornadas excesivas, falta de incentivos, infraestructura deficiente, ausencia de formación especializada o pocas oportunidades de formación ahuyentan el talento. Un reciente estudio del think tank de Bruselas CEPS (Centre for European Policy Studies) titulado EU Mobile Workers y realizado entre 2007 y 2017 reveló que 87.000 españoles con alta cualificación (título universitario o grado superior) se fueron a otros países de la UE. Las tres motivaciones son los salarios, el diferencial de desempleo y la satisfacción vital. Adaptarse a las necesidades del equipo y tener potentes programas de bienestar es fundamental para un buen liderazgo.
  • Errores o expectativas inconsistentes: Las prioridades y los objetivos deben estar claros y delimitados para no generar estrés, provocar incoherencia y debilitar el potencial de cada persona. Ordenar los valores, empoderar al equipo aportándoles claridad sobre las tareas y contar con herramientas de retroalimentación que permitan resolver esta clase de problemas son algunas de las soluciones.
  • Falta de entrenamiento: El entrenamiento de cada persona permite no solo retener el talento, sino aportar nuevas skills y lograr un crecimiento sostenido en el tiempo. Un líder que sea buen entrenador podrá incrementar la productividad de su equipo, lograr una mayor integración y cohesión de sus miembros, multiplicar las capacidades y mejorar sus niveles de motivación. Son fundamentales la mentoría personalizada, la transmisión de conocimiento, el uso de herramientas colaborativas, el intercambio de roles, la inversión de recursos formativos y técnicos y el seguimiento del equipo.

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